Colección

 

La colección se caracteriza por su excepcionalidad, centrada casí por completo entorno a la idea utópica de una gran "Città mondiale", destinada a ser la sede internacional de un continuo laboratorio de ideas. A dicho proyecto y a su difusión Andersen dedica en 1913 el volumen (Creation of a World Centre of Communication) junto al arquitecto francés Ernest Hébrardche, partiendo de la concepción urbanística de las antiguas civilizaciones, debía indicar la llegada a la nueva y moderna "Città".

Los dos grandes estudios del piso bajo -la Galería, donde el artista mostraba a sus visitantes las obras acabadas, y el estudio, para el modelaje de las formas- tras las resturaciones han vuelto a ser, como en origen, el sugestivo escenario para las monumentales esculturas con temática amorosa, de la maternidad, de la destreza física, destinadas a decorar los edificios de la "Città mondiale". El apartamento del primer piso, antes habitación del artista, está decorada con estucos y pinturas, y constituye un adecuado espacio expositivo, tanto para la colección del Museo, como para favorecer la vocación internacional del mismo, con exposiciones temporales dedicadas a artistas extranjeros de los siglos XIX y XX, hasta los más contemporáneos.

Con Estados Unidos siempre mantuvo Andersen un continuo contacto. Siendo Boston, Newport y Nueva Inglaterra sus constantes puntos de referencia, principalmente por el profundo vínculo establecido con su cuñada Olivia Cushing, escritora culta y de rica familia bostoniana, que viene con el a Roma después de la precoz muerte en 1902 de su marido Andreas Andersen, pintor de talento cuyas obras se conservan en el Museo. Muy significativa también fue la cercana relación que legó Hendrik Andersen a Henry James, documentada con las setenta y siete cartas del maduro escritor a su joven amigo a partir de 1899, y hasta 1915 (publicadas en el 2000 por Marsilio).